No subestimen el nuevo iPad

Me acuerdo cuando salió el iPad por primera vez, que la reacción de muchos (y me incluyo) fue algo así como “es solo un iPhone grande”. Es lo que parecía, ya que al utilizar el mismo sistema operativo, a simple vista era casi lo mismo. Esa simplificación de lo que era este nuevo aparato desapareció por completo cuando la gente lo pudo tener en sus manos. Ya no eran tan sencillo como un iPhone grande, ya era algo mucho más difícil de explicar, y algo que enamoró a casi todo el que lo probó.

Ahora sale el nuevo iPad, y muchos dicen que lo que cambia es mínimo, porque solo es otra pantalla y una mejor cámara. A esos que escucho decir eso, les pregunto, ¿qué es el iPad? Una pantalla táctil, me responderán seguramente. Entonces, si a una pantalla táctil le pones una pantalla nueva que resulta ser la mejor pantalla que existe en el mundo, ¿te parece un cambio mínimo? El cambio, diría yo, es máximo.

No espero convencerlos con este post, solo intento recordarles que Apple ya demostró más de una vez que uno no puede juzgar a sus productos simplemente leyendo una noticia en internet, o peor aún, un tweet de algún fanático. Hay que verlos y probarlos personalmente. Les aseguro que cuando tengan en sus manos el nuevo iPad y vean la diferencia  entre la pantalla anterior y la nueva, van a arrepentirse de haberlo juzgado antes de tiempo.

Sobre el nombre (o la falta de) del nuevo iPad, me parece que tiene todo el sentido del mundo que dejen de enumerar las versiones. ¿De qué le sirve a Apple ponerle iPad 3? ¿De qué nos sirve a nosotros que se llame iPad 3? De nada y de nada. En primer lugar, no lo hacen con sus otros productos, con la única excepción del iPhone. Las MacBook se llaman MacBook, los iPods se llaman iPods. La gente los conocen por generación (“tengo un iPod de tercera generación”) y así los conocerán a los iPads también. En segundo lugar, simplemente no es sostenible. ¡En 10 años tendrían que lanzar el iPad 12! Creo que cuando anuncien el nuevo iPhone no se va a llamar iPhone 5, sino así tal cual: nuevo iPhone.

Finalmente, ya que estoy hablando de Apple, el día de mañana va a ser un día muy interesante para los inversionistas de la compañía. Apple supuestamente piensa discutir sus planes para utilizar los 100.000 millones de dólares que tiene en efectivo, después de que tanto sus inversionistas como un gran número de analistas han argumentado que es bastante ineficiente tenerlos guardados abajo del colchón. Veremos qué pasa.

iPads y Chromebooks: ¿Laptops 2.0?

En estos últimos 20 años la rapidez con la que hemos tenido que adaptarnos a las nuevas tecnologías ha aumentado significativamente. Yo empecé el colegio haciendo trabajos investigando en los diferentes tomos de la enciclopedia que tenía en mi casa, y lo terminé buscando absolutamente todo en internet. En pocos años hemos pasado de celulares del porte de un ladrillo, a smartphones más poderosos que muchas computadoras.

A pesar de todos estos avances, no todo cambia lo suficientemente rápido. Las PCs, si bien cada vez son más rápidas y más poderosas, han mantenido su forma, y hasta hace poco tiempo pocos se atrevían a cuestionarla. La gran mayoría de la gente con acceso a una computadora está conforme y totalmente  acostumbrada a Windows, tanto a sus beneficios como a sus vicios. Pero Windows tiene una complejidad que para muchos usuarios es completamente innecesaria. Una mayoría importante de los usuarios realizan casi todo en un explorador de internet y un procesador de palabras, Internet Explorer y Word, por poner un ejemplo, y el resto de funciones (miles) han quedado obsoletas. Incluso el sistema operation de Apple, que es bastante más sencillo y funciona mucho mejor, puede llegar a ser demasiado para algunos. Muchos no necesitan recordatorios sobre actualizaciones, decenas de programas ni nada que no agregue un verdadero valor a la experiencia con la computadora.

Ese es el razonamiento en el que se están basando compañías como Apple y Google, que están buscando cuestionar esos supuestos que parecían incuestionables. Miremos el caso del iPad. Al día de hoy se han vendido más de 25 millones de iPads, y algunos usuarios pioneros argumentan que pueden sobrevivir con solo ese producto, eliminando lo que hoy conocemos como computadoras de escritorio o portátiles por completo. Quizás eso todavía sea un extremo, y en ese espacio es donde quiere entrar Google con Chromebook. Proponen una computadora que funciona de una forma bastante diferente a una PC. Se prende en 8 segundos, está conectada a internet la mayoría del tiempo (Wifi y 3G), y en palabras sencillas funciona a través de algo parecido a lo que es Google Chrome en este momento. No utiliza disco duro, todo lo guarda Google en ‘la nube’. El precio empieza en $349, y Google va a ofrecer a colegios las computadoras por $20 al mes.

Yo creo que estoy listo para dar el paso a una Chromebook. ¿Y ustedes?

 

La solución para todas tus contraseñas

Buscando alguna herramienta que solucione el serio problema que tengo con mis usuarios y contraseñas, encontré la página perfecta: LastPass. Yo tengo varias contraseñas que uso para diferentes cuentas: una que tiene números, otra que tiene letras, otra con números y letras, otra con números y unas letras mayúsculas, entre otras. Quizás lo hago de precavido, quizás de paranoico, pero lo cierto es que así me siento más seguro. Sin embargo, poco a poco mi sistema se está volviendo insostenible. Cada vez tengo más cuentas en diferentes páginas web, y aunque para unos es posible que sea suficiente utilizar la herramienta que tienen la mayoría de navegadores para guardas las contraseñas automáticamente, para mi definitivamente no lo es.

Muchos usamos más de una computadora (una en el trabajo y una en la casa), y muchos también creamos cuentas usando los teléfonos celulares. Al final del día tenemos un problema bastante complicado: unos datos están en la oficina, otros en la casa y otros en el celular. Estar recuperando contraseñas olvidadas es una pérdida de tiempo. Además, llenar los mismos formularios cada vez que queremos crear una cuenta en la aplicación de moda tampoco es ideal (algunos navegadores ayudan con esto, pero de una forma muy desordenada). Yo por lo menos estoy harto de escribir dónde vivo, cuándo nací y cuál es el nombre de soltera de mi mamá. He llenado demasiados formularios.

Todos esos problemas quedan solucionados cuando empiezas a utilizar LastPass. Lo único que necesitas aprenderte es una sola contraseña maestra para todas tus páginas, y no vas a tener que escribirla más de una vez. LastPass se instala en tu navegador, copia todas las contraseñas que este tenga guardadas, te hace llenar formularios una sola vez (hay dos tipos: perfiles y tarjetas de crédito) y todos tus datos quedan completamente protegidos. Puedes instalar LastPass en todas tus computadoras y tus cuentas quedan sincronizadas. Las contraseñas que tengas en tu oficina van a estar en tu casa, y viceversa. Lo mejor de todo, es que todo esto es gratis. Si quieres agregar alguno de los servicios premium, como por ejemplo LastPass en tu teléfono, cuesta solo $1 al mes.

Otra función muy útil es la de crear contraseñas seguras con un clic (por ejemplo: W5eQT6R4). Como estas contraseñas quedan almacenadas en tu cuenta de LastPass, puedes crear una contraseña segura diferente para cada una de tus cuentas.

En este video se describen algunas de las funciones básicas

El futuro de nuestra información

Quisiera que alguien me explique qué va a pasar con nuestros archivos en 10, 20 o 30 años. Tengo archivos regados en mi computadora personal, la computadora de mi hermano, Hotmail, Gmail, cientos de fotos en Facebook, algunos videos de YouTube, y quién sabe en dónde más. Con la rapidez con la que avanza la tecnología, me pongo a pensar que mientras más aparatos (iPod, tablets como el iPad, celulares, etc.) y más páginas (nuevas redes sociales, por ejemplo) aparecen, más desordenados están nuestros archivos.

No solo que no veo a ninguna compañía que ofrezca una fácil integración de toda nuestra información, sino que mientras pasan los años cada vez es menos probable que una solución de ese tipo sea posible. Y quizás a mi no me afecte tanto como a generaciones más jóvenes, porque yo sí tengo una parte de mi vida en papel, impresa y guardada en los cajones de mi casa. Pero si hubiera nacido junto con las cámaras digitales, por poner un ejemplo, es muy probable que la gran mayoría de mis fotos estén solo en formato digital. Unas quizás en Facebook, otras en alguna computadora vieja de la casa, otras en tarjetas de memoria que nunca descargamos, quizás unas en el mail… en fin, regadas por todas partes.

Además de cosas tan personales como nuestras fotos, consideremos también contenido que compramos en internet. Canciones en iTunes, Amazon MP3, Zune, y quién sabe qué otro servicio aparecerá en los próximos años. Es cierto que en el caso de la música Apple tiene un monopolio importante, gracias a los éxitos del iPod y del iPhone, pero no deja de ser un problema porque esas canciones no pueden ser pasadas (por lo menos no fácilmente) a un dispositivo que no sea de Apple.

Y aunque la tendencia indica que probablemente en unos años la gran mayoría de nuestro contenido este en la ‘nube‘ para poder tener acceso a él de donde sea que estemos, seguimos con el mismo problema. Apple tiene su propio almacenamiento en la nube, así como Google y Microsoft tienen el suyo, y muchas otras compañías ofrecen ese mismo servicio.

Este es un problema mucho más serio de lo que creemos, y en los siguientes años estoy seguro de que habrán varias iniciativas para solucionarlo. Por el momento, lo más parecido que encontré a la solución que vamos a necesitar es Arkiva. Parece que tienen el problema bien identificado, pero después de analizar el servicio, su proceso y su costo, está lejos de ser una aplicación práctica, sencilla y amigable, que es lo que el usuario promedio necesita.

Square: cobros con tarjeta de crédito, desde tu celular

Nadie puede discutir que usar tarjetas de crédito es muchísimo más cómodo que usar efectivo. También es lógico asumir que aceptar tarjetas se traduce fácilmente en más clientes y mayores ventas. ¿Por qué entonces no todos los negocios las aceptan?

El problema es que tiene varios costos involucrados (mensualidades por el servicio, costo por transacción, etc.) y los trámites no son tan sencillos como deberían ser. Por esta y otras razones hay muchos lugares (pequeños negocios, o negocios con transacciones pequeñas más que nada) que no ofrecen este tipo de pago, o ponen restricciones como consumos mínimos. Square pretende eliminar esas barreras simplificando y masificando aun más el uso de las tarjetas de crédito.

Como pueden ver en el video, es extremadamente sencillo. Conectas un lector de tarjetas de crédito pequeño en la entrada de audio del celular, instalas la aplicación, y estás listo para vender. No necesitas firmar ningún contrato, y solo existe un costo por transacción que es probablemente el más bajo que vas a encontrar. Al suscribirte a Square te envían el lector totalmente gratis.

El hecho de que todo sea electrónico y por internet trae muchísimos beneficios. Las transacciones son rápidas y son registradas en tu cuenta de Square. Puedes tener organizadas todas tus ventas en un mismo lugar. Además, como todas las ventas quedan registradas puedes identificar fácilmente a tus clientes frecuentes cada vez que hacen una compra.

Herramientas como estas es exactamente lo que necesitan los pequeños emprendedores en sus inicios.

Square puede usarse con el iPhone, iPad, iPod Touch, Nexus One y Droid. Por el momento solo funciona en Estados Unidos, pero estoy seguro que el servicio no va a tardar en expandirse.

Gracias a @luisesanlucas por sugerir la noticia.

Smart TV, en camino

Hace unos días escribí un artículo criticando la lentísima integración de la televisión con internet. Hoy, para taparme la boca, el Financial Times anuncia el desarrollo de la plataforma Smart TV, un producto desarrollado entre Sony, Intel y Google (¿qué más quieren?).

La idea es integrar diferentes servicios de internet con el cable, y abrir la posibilidad al desarrollo de aplicaciones (apps) en el sistema operativo de Google, Android. Un reporte de GigaOM pronostica que el tamaño de la industria de las apps para la televisión pasará de 10 millones de dólares en el 2010, a 1,900 millones en el 2015.

Todo indica que el anuncio oficial se dará en la conferencia para desarrolladores de Google que tendrá lugar el 19-20 de este mes, en San Francisco, CA. Paul Otellini, CEO de Intel, describe este producto como “el cambio más grande desde que la televisión paso a ser a color”. A mi, ya me convencieron.

La televisión va a pasar de moda

Hace varios años, recuerdo la emoción con la que recibía la TV Guía todos los meses. Nuevos programas, nuevos canales, nuevas películas. En una tarde aburrida iba al baúl del cuarto de mis papás, donde siempre estaba la revista, y buscaba algo interesante para ver. Unos años después hubo un cambio importante en la industria del cable cuando tuvimos acceso a la guía, descripciones de los programas, e incluso la habilidad de buscar la programación por categorías (deportes, películas, etc.), todo con el control remoto. La TV Guía pasó del baúl al basurero.

Ese cambio fue bastante significativo, pero tardó muchísimos años en darse. Hoy, de la misma forma, la innovación en la televisión por cable ha sido lenta. En América Latina el cambio a televisión digital está todavía a unos años, y ese es solo un ejemplo. Me parece increíble cómo han fracasado (o cuánto se han demorado) las compañías de cable en integrar internet con el cable. Tomen en cuenta con la rapidez que ha evolucionado internet. Fíjense en la integración casi total entre la computadora e internet y la cantidad de aplicaciones que se han desarrollado y siguen inventándose cada año.

Que alguien me explique por qué no hay un buscador igual de rápido que Google que me permita buscar entre los programas que están dando a cada momento. Por qué cada programa no tiene un título, una descripción y palabras claves para que pueda ser buscado fácilmente.

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El iPad nos va a enamorar a todos

Ser animales de costumbre es un arma de doble filo. Por estar tan acostumbrados a las computadoras comunes y corrientes, no podemos ver con claridad qué es lo que realmente necesitamos y lo que nos ofrece más beneficios. Esa es sin duda la principal razón por la que millones de usuarios no se atreven a cambiar Windows por Mac OS. Nuestra capacidad de acostumbrarnos hace que los cambios sean incómodos, y entorpece un poco el progreso tecnológico.

Hace unos meses Apple anunció que en abril de este año lanzaría su última creación: el iPad. Los medios tenían meses especulando sobre especificaciones, precio, funciones, etc. Finalmente salió al mercado y mucha gente se pregunta si realmente existe la necesidad de una tablet como el iPad. Es cierto que otras compañías han intentado lanzar productos similares sin mucho éxito, pero el modelo de Apple es bastante claro: “No seremos los primeros, pero seremos los mejores.” Esa frase la dijo Steve Jobs cuando le preguntaron sobre la nueva función de multi-tasking para el próximo sistema operativo del iPhone, y creo que describe muy bien su manera de pensar.

La pregunta es, ¿quién necesita un iPad? Hasta el momento, más de un millón de personas. Ese es el número oficial de ventas que Apple dio al cumplir un mes de lanzamiento. Eso es solo en Estados Unidos, y acaban de anunciar fechas de lanzamiento para nueves países más. A pesar de los números, sigo escuchando dudas sobre el producto. Lo interesante es que todas las dudas vienen de gente que no lo prueba todavía.

Quizás todavía no lo sepan, pero para muchos Steve Jobs acaba de convertir a la computadora tradicional en un estorbo. Para el tipo de usuario que crea contenido, como escribir un blog o editar un video, el iPad puede que no sea suficiente. Pero la gran mayoría de los usuarios pasan todo el tiempo “consumiendo” contenido (leyendo noticias, espiando a amigos en Facebook, viendo fotos, comentando en twitter, viendo fails en YouTube, etc.) y el iPad para eso sí es ideal.

Es cierto que en este momento no es el tablet perfecto que todos queremos, pero este es solo el primer modelo, e inteligentemente está dirigido a una porción del mercado bastante grande y con mucho potencial de crecimiento. Poco a poco llegarán funciones más avanzadas para satisfacer a los usuarios más exigentes. Que nadie lo dude: el iPad está aquí para quedarse.

Mírame y no me toques

Por alguna extraña razón, todo lo relacionado con Internet siempre se me ha hecho especialmente interesante. Gran parte del día paso aprovechando sus beneficios, y se ha convertido en un componente importantísimo de mi vida y mi trabajo. Analizando un poco qué será eso que tanto me atrae, he llegado a una conclusión clarísima: la libertad.

El internet funciona porque es libre. No hay papeleos ni trámites innecesarios que me impidan poner una página o un negocio personal. No hay arancel que “proteja a la industria nacional”, nada me impide acceder contenidos de todo el mundo. No hay monopolios injustos creados por el estado. No existen barreras, ni de entrada ni de salida. No hay información que no este disponible a todos los “compradores” y “vendedores”. En fin, me brinda el aire de libertad y de libre mercado que tanto anhelo.

Es fundamental mantenerlo libre. Hoy justamente leía un artículo en el blog de Michael Arrington, Techcrunch (mi blog favorito, por mucho), sobre ciertas regulaciones que deberían aplicarse a los buscadores. El autor, que era un invitado anónimo, mencionaba que el monopolio que tenía Google en la búsqueda era injusto y muy perjudicial para la industria de Internet.  Él demanda total transparencia en cómo se determinan los resultados de las búsquedas, afirmando que el monopolio de Google no permite que el mercado se corrija por sí solo. Este sería un cambio que alteraría el actual rumbo del Internet (que es el correcto) a uno más regulado y, por lo tanto, ineficiente.

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