Casos
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Nintendo, un verdadero visionario

Es imposible recalcar lo suficiente la importancia de los casos de estudio. Las mejores universidades del mundo utilizan este método, y los mejores profesionales obtienen muchísimo valor en el análisis de casos. Dicho eso, con este post voy a estrenar la categoría “Casos” en donde voy a analizar a empresas e industrias que tengan historias interesantes.

Muchos recuerdan que hace algunos años Nintendo era la mejor y única referencia en la industria de los videojuegos. En 1994 entró Sony a la pelea con Play Station, y en el 2001 Microsoft con Xbox. Poco a poco Nintendo comenzó a perder popularidad, y se quedó con un número de usuarios reducido y con bajísimo crecimiento. Xbox y Play Station, muy inteligentemente, se dieron cuenta que los videojuegos no eran solo para niños, y se enfocaron agresivamente en crear juegos para jóvenes y adultos. El Xbox no tuvo tanto éxito, pero Sony logró convertir al Play Station 2 en la consola más vendida en la historia, con más de 140 millones en todo el mundo desde su lanzamiento hace 10 años.

Nintendo brillaba por su ausencia. Seguía enfocado en los más jóvenes y en juegos familiares, pero este era un mercado saturado y no muy atractivo para los desarrolladores. Se acercaba la nueva generación de consolas, y nadie veía cómo Nintendo iba a lograr recuperarse. El daño era profundo, ya que las otras dos compañías y la prensa  se encargaron de encasillar al Nintendo Gamecube como una consola casi exclusivamente para niños.

El camino de la siguiente generación de consolas estaba marcado (o así parecía): seguir explotando el mercado de adultos (entre 18 y 30 años) y mejorar los gráficos significativamente. Los gráficos eran claramente uno de los factores más importantes para ese mercado. Y así, sin pensarlo dos veces, Microsoft y Sony lanzaron el Xbox360 y el Play Station 3. Ambas competían por quién tenía los mejores gráficos, los mejores juegos… y el peor precio (entre $400 y $500).

Nintendo, por su parte, lo pensó una, dos y tres veces antes de hacer cualquier movimiento. Preparaba la nueva generación de su consola de una forma muy distinta. Vieron lo saturado que estaba el mercado y la fuertísima competencia que existía entre las tres marcas. Se dieron cuenta que si bien el perfil al que apuntaban sus competidores era bastante fácil de identificar y satisfacer, era demasiado limitado. Además, competir en ese nivel iba a tomar un nivel de inversión casi insostenible después del relativo fracaso de su última consola. Necesitaban expandir el mercado considerablemente y crear la demanda en mercados que todavía no habían sido explorados por los videojuegos. En lugar de competir directamente con Sony y Microsoft por un pedazo del mismo mercado, Nintendo apostó por atraer a todo el resto de personas que no se consideraban usuarios activos de las consolas. Esta estrategia se conoce como blue ocean strategy.

El razonamiento era sencillo: hay muchísimas personas que pueden convertirse en usuarios o jugadores si es que hacemos los juegos más accesibles. Para lograr ese objetivo, tomaron varias decisiones claves. En primer lugar, revolucionaron la forma en que jugamos introduciendo la pantalla táctil en el Nintendo DS y los sensores de movimiento en el nuevo control del Nintendo Wii. En segundo lugar, destinaron la gran mayoría de su inversión al desarrollo de juegos que utilicen estos nuevos controles, en lugar de enfocarse en los gráficos como lo hacían sus competidores.

El resultado de esta apuesta fue una consola muchísimo más barata, más eficiente, y con un mercado que hasta el día de hoy no ve los límites. Actualemente Nintendo ha vendido más de 70 millones de su última consola, el Nintendo Wii, y más de 125 millones del Nintendo DS. Sony y Microsoft han vendido alrededor de 40 millones de consolas cada uno. Cabe recalcar que Nintendo es el que más dinero gana por cada consola vendida.

Hoy, cuatro años más tarde, Sony y Microsoft planean sacar alternativas (Move y Kinect, respectivamente) para competir directamente con el Wii y el Nintendo DS. Más vale tarde que nunca, pero quedará para la historia el hecho de que cuando todos lo daban por muerto, Nintendo supo reinventarse y repensar por completo su estrategia.

Esta mentalidad puede traer grandes beneficios a cualquier empresa en cualquier industria. Los invito a que cada cierto tiempo cuestionen los procesos, las estrategias, e incluso los hechos sobre los que funciona su negocio. Es la única forma de ver las cosas desde afuera por un momento, y analizar con más claridad la lógica de sus acciones. Conviertan esa reflexión en rutina, y verán cómo la innovación fluye.

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